Whatever Lola wants
martes, 8 de enero de 2013
La sonrisa
Saint-Exupéry era un piloto de caza que luchó contra los nazis y murió en acción. Antes de la segunda guerra mundial, luchó contra los fascistas en la guerra civil española. A partir de aquella experiencia escribió un cuento fascinante con el título de
La sonrisa (Le sourire)
Cuenta el autor que, capturado por el enemigo, lo confinaron en una celda. Por las miradas desdeñosas y el rudo tratamiento que recibió de sus carceleros, estaba seguro de que al día siguiente loejecutarían. A partir de aquí contaré la historia tal como la recuerdo, con mis propias palabras.
Estaba seguro de que me matarían, y me fui poniendo tremendamente inquieto y nervioso. Repasé mis bolsillos en busca de algún cigarrillo que pudiera haber quedado en ellos pese al registro y encontré uno que, con manos temblorosas, apenas pude llevarme a los labios. Pero no tenía fósforos; eso sí se lo habían llevado.
Por entre los barrotes miré a mi carcelero, que evitaba mantener contacto conmigo. Después de todo, nadie intenta mirar a los ojos a una cosa, a un cadáver. Decidí preguntarle:
— ¿Tiene fuego, por favor?
Me miró, se encogió de hombros y se acercó a encenderme el cigarrillo.
Mientras se acercaba para encender el fósforo, sin intención alguna, nuestros ojos se cruzaron. En ese momento, sin saber por qué, le sonreí. Quizá fuera por nerviosismo, tal vez porque cuando dos personas están muy cerca una de otra es muy difícil no sonreír. En todo caso, le sonreí. En ese instante fue como si se encendiera una chispa en nuestros corazones, en nuestras almas: éramos humanos. Sé que aunque él no lo quería, mi sonrisa pasó a través de los barrotes y provocó otra sonrisa en sus labios. Me encendió el cigarrillo y se quedó cerca, mirándome directamente a los ojos, sin dejar de sonreír.
También yo seguí sonriéndole; ahora ya lo veía como a una persona, no como a un simple carcelero. Pareció como si el hecho de que me mirara hubiera cobrado también una nueva dimensión.
— ¿Tienes hijos? —me preguntó. —Si, mira.
Saqué la cartera y busqué las fotos de mi familia. El también sacó las fotos de sus hijos y empezó a hablar de los planes y las esperanzas que ellos le inspiraban. A mí se me llenaron los ojos de lágrimas.
Le dije que temía no volver a ver nunca a mi familia, no poder llegar a verlos crecer. A él también se le humedecieron los ojos.
De pronto, sin decir nada más, abrió la puerta y sin añadir palabra me guió hacia la salida. Ya fuera de la cárcel, silenciosamente y por callejas apartadas, me condujo fuera de la ciudad. Allí, ya casi en el límite, me dejó en libertad y, sin una palabra más, regresó.
Aquella sonrisa me había salvado la vida.
martes, 26 de julio de 2011
Criatures
Una de las coses que hago cada verano, cuando las obligaciones son pocas y hay tiempo para algo más, es revisar armarios, cajones y reorganizar todo aquello que, por no tener tiempo voy acumulando para revisar mas tarde.
Y en esas estaba cuando he vuelto a tener en mis manos y releer este fragmento de la obra de teatro Criatures, de mis queridisimas y admiradas T de Teatre.
Y 10 años después, ahora incluso más, yo también quiero volver a ser niña para hacer, deshacer y recrearme en esos pequeños momentos de descubrimiento y felicidad porque si.
Estimats Reis d’Orient, m’agradaria tornar a ser molt petita, nena, pàrvula, criatura....
Per tornar a dir SÍ quan vaig dir NO.
Per dir NO quan vaig dir SÍ.
Per tornar a casa de l’àvia, trobar-me amb el llop i trencar-li la cara, per burro!
Per tornar a fer guixots a la paret amb la llengua fora.
Per dir mentides sense fer mal a ningú.
Per tornar a tenir tres nòvios, i que entre ells siguin amics.
Per explicar-li al Bambi que la seva mare no va morir i que només es tractava d’una pel.lícula apta de dibuixos desanimats.
Per tornar a passar per tot i més, sabent que el pecat no existeix.
Perquè tornin els amics que ja no hi són.
Per tornar a preguntar “per què” i aquest cop obtenir una resposta clara.
Per poder recuperar aquell examen, canviar bíceps per tríceps, arribar a l’aprovat i no haver-me de passar l’estiu estudiant.
Perquè aquest mixelins que tinc aquí tornin a ser allò de “ai la cuca, quina panxolineta”.
Per poder ficar els peus als bassals.
Per aprendre a xiular.
Per tornar a passar els estius enfilada dalt d’un arbre.
Per no rebre cartes del banc.
Per tornar a llegir per primer cop El petit príncep, el zoo d’en Pitus, l’illa del tresor, los cinco.
Per escriure historia sense h, vida amb b alta i quedar-me tan ampla.
Per tenir 20 anys el 2010.
Per tornar a creure que els avis ja van néixer arrugats.
Per tornar a riure feliç exhibint les moltes dents que em falten.
Per tornar a passar de plorar a riure en uns segons i no saber per què.
Per veure si aquesta vegada tinc més sort i en comptes de la simpàtica sóc la guapa.
Perquè la barana de l’escala torni a ser un tobogan.
Perquè les cireres tornin a ser les millors arracades.
Per tornar a escoltar per primer cop…
Per poder dir la meva edat amb els dits d’una mà.
Per llevar-me un matí i que la meva mare em digui que no hi ha cole perquè s’ha mort en Franco.
Per tornar-me a despertar a mitjanit, plorant, i trobar-me el meu pare, jove, amb un got d’aigua a la mà.
Perquè totes les ferides es curin amb mercromina.
Per tornar a pensar que ser gran és genial.
I sobretot… per dir NO quan vaig dir que SÍ i dir SÍ quan vaig dir que NO.
(Text de Joan Ollé, extracte de l’obre Criatures)
Otro fragmento de la obra, este un poco más de criatura....viernes, 1 de julio de 2011
NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...
Poesia de Walt Whitman Versión de: Leandro Wolfson
domingo, 26 de septiembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
Jugar con las nubes
Corazones de Colliure
La luz, el color, las formas, las pinturas y los pintores, todo esto esta presente en cada rincón de este pequeño pueblo francés, que llega a tocar el corazón.
Y si te fijas bien, puedes ver corazones en todas partes, solo falta que veas un poco mas allá de lo formal, mirar con imaginación y la mente abierta...
Corazones en los muros frente al mar ...
Corazones en el suelo ....
Y en el agua ...
martes, 27 de julio de 2010
De libros y maneras de vivir

Randy Pausch, el protagonista del libro La última lección murió a causa de un cáncer de higado fulminante y contra el que no pudieron hacer nada. Lo que sí pudo hacer Randy es pensar como queria pasar los últimos meses de vida y cual seria el legado que dejaria a sus seres queridos, su familia y sobre todo a sus hijos.
Este libro habla sobre todo de sueños cumplidos y de como los consiguió, habla de esperanza y de fé, de ilusión y de esfuerzo, de trabajo y de un buen criterio con el que dirigió sus pasos.
El protagonista de El mundo amarillo es Albert Espinosa, que padeció cáncer de niño, perdió una pierna y durante 10 años estuvo atado a él.Si en un adulto, enfrentarse a una enfermedad que puede ser mortal te cambia la perspectivas sobre la vida, los esquemas aprendidos y como vives tus prioridades vitales, en un niño en el que aún esas perspectivas estan por descubrir pueden hacer que se vivan sin limitaciones, sin miedos, más intensamente.
Este libro da consejos muy personales sobre todos los hallazgos, personas, vivencias y pensamentos que ha encontrado durante su enfermedad que le han ayudado a vivir y que le siguen sirviendo ahora que ya no está enfermo.
Este libro respira ternura, ilusión y ganas de vivir, y nos hace revisar nuestras prioridades.
Alegria, ilusión y amor a partes iguales. Esas son las mias
lunes, 5 de julio de 2010
Pensando, sintiendo ...
viernes, 25 de junio de 2010
martes, 19 de febrero de 2008
sábado, 15 de diciembre de 2007
lunes, 3 de diciembre de 2007
viernes, 23 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
viernes, 2 de noviembre de 2007
No juegues a insistir
Las excusas ya existían antes de ti
No, no me mires como antes
No hables en plural
La retórica es tu arma más letal
Voy a pedirte que no vuelvas más
Siento que me duelas todavía aquí
Adentro
Y que a tu edad sepas bien lo que es
Romperle el corazón a alguien así
No se puede vivir con tanto veneno,
La esperanza que me da tu amor
No me la dio más nadie,
Te juro, no miento
No se puede vivir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento
Espero que no esperes que te espere
Después de mis 26
La paciencia se me ha ido hasta los pies
Y voy deshojando margaritas
Y mirando sin mirar
Para ver si así, te irritas y te vas
Voy a pedirte que no vuelvas más
Siento que me duelas todavía aquí
Adentro
Y que a tu edad sepas bien lo que es
Romperle el corazón a alguien así
No se puede vivir con tanto veneno
La esperanza que me dio tu amor
No me la dio más nadie
Te juro, no miento
No se puede morir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento
A ti , madre
que me has hecho heredera de todos tus miedos.
A ti, madre,
que me ahogas con tus lágrimas de víctima y mártir.
A ti, madre,
que me diste la vida y me pides que te dé la mía a cambio
A ti, madre,
te digo,
que no puedo darte la felicidad
que no me hagas cómplice de tu vida
que me dejes libre para ser
para crecer
para vivir.
domingo, 28 de octubre de 2007
Anécdota bibliotecaria
Este comentario tan habitual debió de ser lo que le dijo el señor que se sentó enfrente mio en la biblioteca a su mujer al salir de casa.
Y seguro que es verdad, en la mayoría de las casas, como en la mía, es difícil concentrarse para leer sin que te interrumpan cada 5 minutos. O sea , que la mejor opción es irse a la biblioteca, ese sagrado lugar de paz y recogimiento intelectual, y poder centrarse y concentrarse en el tema más facilmente.
Y cuando vi a este señor, de unos sesenta años, sentarse con un libro para estudiar inglés, una libreta y un bolígrafo pensé: "mira que bien, a sus años y aprendiendo ingles, hace lo mejor para mantener su cerebro en forma y activo."
Y volví a concentrarme en mi libro. Hasta que, oí unas respiraciones muy profundas y sonoras. "Vaya, debe estar muy relajado". Y tanto que estaba relajado. El siguiente sonido que escuché fue un ronquido¡¡
"No puede ser". Pero si que podía ser. Alcé la vista y lo vi, con los brazos cruzados sobre la mesa y la cabeza baja, cada vez más baja, hasta que le llegó al brazo, y en ése momento se despertó. Abrió los ojos, y al vernos mirándole puso cara de "solo ha sido una cabezadita, no es para tanto". Se pasó la mano por la cara, giró una página y volvió a colocarse, esta vez apoyando su cabeza en una mano. Cinco minutos después volvimos a sentir un ronquido. Esta vez no se le caía la cabeza, pero se le iba resbalando el brazo por la mesa, hasta que tocó con la pared y volvió a despertarse.
Y así hasta que, media hora más tarde, fue al baño a refrescarse y poder seguir.... estudiando. Pero por lo visto tenia que haberse puesto el agua más fría.
A estas horas la concentración, como es de suponer , flojea bastante, y prestas más atención a si se dormirá, a si lo que oyes son sus ronquidos o a si se le cae la babilla cuando duerme.
Y en esas circunstancias y dado que aún me faltaba mucho por estudiar, me fui con mis bártulos a otra mesa lo suficientemente lejos como para no oír nada. Hice lo único que podía hacer. ¿O no?
Y vosotros, ¿habríais hecho otra cosa?



